domingo, 16 de mayo de 2010

El golpe de la oposición


El golpe de la oposición

Jesús Seguías

Lunes, 3 de mayo de 2010

La presidenta de la Asamblea Nacional, diputada Cilia Flores, señaló en días pasados que “la oposición quiere la AN para darle un golpe de Estado al presidente Chávez y al pueblo…lo que quieren consumar es un golpe institucional”.
El mismo día, y de manera sincronizada, el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, sostuvo que “la orientación de la oposición es desestabilizar y promover que Chávez deje de gobernar”. Por lo visto, esta es una estrategia concebida desde Miraflores y que todos los dirigentes del PSUV deben divulgarla. El objetivo es crear miedo en los electores afectos al “proceso” que hoy están manifestando en silencio un escandaloso descontento.
Sin duda, las estadísticas sobre la evaluación de la gestión de gobierno y la intención del voto de los electores tienen disparados todos los dispositivos de alerta roja tanto en Miraflores como en el PSUV. Saben que las posibilidades de salir derrotados en septiembre son ciertas.
Cilia Flores dice que, de ganar la oposición la Asamblea Nacional, buscarán dar un “golpe de estado institucional” para sacar a Chávez del poder (parecido al que dieron en Honduras contra Zelaya). Bueno, doña Cilia, vaya bajándose de esa nube porque el único golpe para el cual está trabajando intensamente la oposición es para el “golpe de los votos en el 2010 y en el 2012”. El enfoque en esas dos fechas es total.
Hasta un elemental análisis político y situacional del país indica que, a partir del 2010, todos los escenarios electorales son favorables para la oposición, y que desde hace mucho rato el gobierno de Hugo Chávez ya llegó a su nivel de incompetencia natural (léase Principio de Peter), lo cual está paralizando poco a poco al país.
Doña Cilia, relájese, porque la oposición llegará hasta el final con la agenda electoral. No se preocupe por Chávez porque a la oposición venezolana le conviene que siga en el cargo hasta el 2012, para que no salga como una víctima. Hay que dejarlo hasta esa fecha para que no le eche la culpa a nadie más de su fracaso, para que no diga que no lo dejaron terminar la tarea. Él debe asumir completamente la responsabilidad de la mayor tragedia económica y social jamás vista en nuestra historia. Debe quedar constancia expresa que su proyecto político ha sido el mayor fraude y que él jugó con las esperanzas de un pueblo. Él solito será el Comandante de la más triste derrota sufrida jamás por político venezolano alguno en 200 años de historia republicana.
Será el propio pueblo chavista quien le diga a Hugo Chávez: “hasta aquí lo acompañamos, presidente; no llenó las expectativas que tanto nos creó por esos micrófonos incansables, puro bla bla , mucha charada criolla y hojarasca tercermundista, no cubrió las esperanzas de crecimiento y desarrollo de un país joven; hemos perdido demasiado tiempo sin resultados. No queremos parecernos a Cuba. Su proyecto nos ha costado mucho dinero y muchas vidas, y sin resultados que lo justifiquen. Esto es lo peor. Así que adiós”.
Este será, palabras más palabras menos, el desenlace popular y electoral en el 2012, doña Cilia. Bien pendeja sería la oposición si, en un arranque de inmadurez, le diera una patada al tablero cuando tiene la partida ganada, y más pendeja todavía si intentara atajos irresponsables que pueden conducir al país a una guerra civil.
Así que sigamos enfocados en la confrontación electoral. Dejen de delirar con golpes que jamás la oposición intentará. El único golpe de la oposición es y seguirá siendo el electoral. No sé si ese será el mismo enfoque de ustedes.

Una luz en el túnel!


Una luz en el túnel!
Eduardo J. Barrios P.

Caracas, 13 de mayo de 2010

LPG050510WEB.jpgEl pueblo venezolano, ese que lucha por la democracia, dio una gran muestra de civismo y un llamado de atención a los líderes de las organizaciones políticas. Los eventos electorales del 25 de abril y el 2 de mayo, tienen la fortaleza de afianzar la democracia. Uno y otros persiguiendo el mismo objetivo, no tienen nada que ver entre sí.
El primero de ellos ocurrió el domingo 25 de abril y, quedará en la historia con el sello de que la democracia será quien dirija los destinos de este pueblo, tarde o temprano. Un sistema político diferente al que quiere la mayoría, no prosperara. La Mesa de la Unidad (MUD), convocó a una Consulta Popular (Art. 70 CRBV), que llamó Elecciones Primarias en ocho circuitos en el país. Este acontecimiento le abrió al venezolano inscrito en el Registro Electoral, sin distingo político, de clases y religioso, la oportunidad de seleccionar mediante este método, a quien elegirá como su Representante ante la Asamblea Nacional (AN), el próximo 26 de septiembre de 2010.
Los últimos dos eventos, fueron las elecciones primarias del PSUV y COPEI Partido Popular, realizadas el mismo día, 2 de mayo de 2010. Allí se expresó la base de ambas organizaciones partidistas mediante el método de Elecciones Primarias (Art. 67 CRBV). El 1er partido nombrado, las realizó para elegir a sus candidatos a la AN y el segundo de ellos, para elegir a los miembros que asumirán la Dirección Nacional de su organización. Este método es exclusivo, hay que ser militante del partido para participar.
Los acontecimientos del 25 de abril y del 2 de mayo, la consulta popular y las elecciones primarias, tienen una legitimidad incuestionable, debido a que sus resultados son vinculantes constitucionalmente, artículos 67 y 70 de la CRBV.
En los tres sucesos, tanto la consulta popular como la expresión de las bases, fueron atendidas con una participación importantísima de electores y militantes.
Si queremos una Venezuela: con seguridad jurídica, social, alimentaria, progresista, moderna, tenemos que sembrar, por sobre todas las cosas, el respeto a la Constitución y Las Leyes. No avanzaremos ni saldremos de este gobierno autocrático, militarista y comunista, si no respetamos la voluntad popular.
Tenemos mucho de qué preocuparnos, sobre todo del futuro de nosotros como ciudadanos. El país seguirá para adelante o para atrás, el pueblo será su doliente. La luz en el túnel tiene que avivarse, apagarla, significará desesperanza y frustración.

Antanas Mockus: ¿Otra avalancha hacia la tragedia?


Antanas Mockus: ¿Otra avalancha hacia la tragedia?

No es el primero ni será el último caso de un deslave electoral provocado por un súbito encantamiento con uno de los candidatos emergentes para hacerle frente a una situación política compleja. ¿Regresión a los caprichos de la infancia o salto al vacío?  El primero de esta serie de desastres recientes ocurrió en Perú, en donde un ingeniero agrónomo de origen japonés, un tanto excéntrico y voluntarioso, montado en un tractor y sin mayores antecedentes creció súbita y violentamente en las encuestas hasta tener la fuerza de respaldo social suficiente como para derrotar en las urnas a uno de los peruanos más brillantes y preparados de su historia contemporánea: Mario Vargas Llosa. Nos referimos a Alberto Fujimori. Hoy, después de un gobierno aterrador y las mayores corruptelas y violaciones a los derechos humanos provocados por su gobierno neo dictatorial, está encarcelado. No por azar junto a su enemigo jurado, el líder de Sendero Luminoso.
El segundo de los casos lo protagonizó un golpista redomado que se salvó de cumplir condena por la debilidad de un anciano que se montara por segunda vez en la presidencia de la república gracias al desafuero del teniente coronel de marras y ocurrió en una sociedad absolutamente desorientada, caprichosa e inmadura, que rechazó poner su parte de sacrificio en la estabilización de su país y siguió como embrujada el espejismo del caudillo salvador hasta dar en la peor crisis existencial de la historia republicana. Nos referimos a los venezolanos. Nos referimos a Hugo Chávez.
En ambos casos, el factor detonante de esos suicidios consumados no fueron los sectores populares. Fueron las clases medias, volátiles, desmemoriadas y prontas a disfrutar de las tortillas pero dispuestas a rechazar escandalizadas la quiebra de los huevos que las hicieran posibles. Peor aún: inclinadas a patear al cocinero a las primeras de cambio y repudiar lo que ayer adoraran, según el orden de los cambios climáticos. Para terminar siendo las primeras y principales víctimas de esos partos contra natura.
Innecesario, aunque inmensamente útil, recordar ambas nefastas ocurrencias ante el deslave electoral que parece estar en curso en la hermana república de Colombia. Conveniente hacerlo, para ver si a última hora la sociedad colombiana, que puede permitirse el lujo de este amor a primera vista con Antanas Mockus gracias al sistemático trabajo de seguridad democrática realizado por sus fuerzas armadas y la lucidez del liderazgo de Álvaro Uribe y su ministro de defensa Juan Manuel Santos, logra reaccionar a tiempo como lo hiciera muy recientemente la sociedad chilena, que fuera sorprendida con otra avalancha mediática – la del joven Marco Enríquez-Ominami – que pudo terminar en muerte súbita de su laboriosa democracia si no hubiera sido por la madurez política de un país que ya no cree en brujas – o brujos – voladoras. Optó por la sensatez, decidió por Sebastián Piñera y se enrumba a ser el primero de nuestros países en integrarse a las naciones del Primer Mundo.
Poco importa si los pescadores en el río revuelto de las veleidades mediáticas sean de los dientes afuera de derecha, de centro o de izquierda. Quiéranlo o no, todos terminan siendo tontos útiles del totalitarismo. Pues no es su ideología la que los convierte en espejismos electorales. Es la promesa especular de aliviar la carga de las responsabilidades colectivas, echársela a los hombros de los antiguos gobernantes y asegurar que cumplirán con los anhelos más profundos de las mayorías desencantadas. Sobre todo del mal de males que está en vías de superarse: la guerra contra el causante de la guerra. Por eso la comparación con el berrinche infantil que exige la reparación de culpas – ilusorias o reales, poco importa – y el borrón y cuenta nueva. Como si en política fuera posible hacer tabula rasa con nuestra propia identidad, nuestras luchas y nuestros combates.
Fujimori prometió erradicar la violencia. Implantó una dictadura. Chávez, terminar con la corrupción. Ha dilapidado 950 mil millones de dólares. Y ha establecido una neo dictadura infinitamente más grave que la de Fujimori, pues además de totalitaria es expansiva e imperial. Si no ha logrado controlar el Pacífico bolivariano se debe no sólo a la oposición interna, que se ha jugado la vida por hacerle frente, si no porque su principal aliado en dicho proyecto – las FARC – y su principal estrategia – hacerse con el poder político de Colombia tras el sueño bolivariano de la Gran Colombia – fue enfrentado exitosamente por el binomio Uribe – Santos.
Esa tarea no ha concluido. América Latina se encuentra frente a la encrucijada entre dictadura o democracia. Chávez está a las puertas de una encrucijada.  La democracia activa y combatiente está a punto de ganar la partida. Ya lo hizo en Honduras, en Panamá, en Costa Rica, en Chile. Lo hará en Argentina y Brasil. Sería un error gravísimo que la sociedad colombiana, encandilada por el espejismo de una paz inconclusa, le hiciera caso a los cantos de sirena y pateara el tablero que tanta sangre, sudor y lágrimas costó construir. Sería un gravísimo error que los colombianos interrumpieran la política de seguridad democrática y le tendieran la mano al tirano que amenaza armado hasta los dientes desde el vecindario. ¿O es que el síndrome de Estocolmo terminó por quebrar el temple de un combate ejemplar?  Provoca recordar el refranero venezolano que refleja con insólita perspicacia la situación que podría llevar a la retirada que representa Antanas Mockuslos colombianos “mataron al tigre y le tuvieron miedo al cuero”. El tiempo tiene la respuesta.